Incluso las bestias temen al humano...

   El Humano es una creación divina, que potencialmente puede ser bueno o malo, o ambas, y si quiere también puede ser una abominación. No vamos a hablar de religión si no de lo que por instinto sabemos lo que es actuar por naturaleza o por perversidad, y esas dos cosas son muy diferentes, véanlo en la naturaleza, la leona caza para sobrevivir, no por odio, sino por instinto. El humano las mayorías de las veces es decepcionante, tiene gran potencial divino pero elige la estupidez, la denigración propia, y por más que quiera amarlos, me fastidia su hipocresía, su imbecilidad, su falta de amabilidad y empatía. Cada vez estos seres son más idiotas y débiles, y por más que nazcan con cerebro, no lo usan; por más que haya luz en ellos, están vacíos. Son tan idiotas que se destruyen entre ellos, y a su propio hogar, sólo miren sus habitaciones, muchos con la mierda hasta el cuello, y como entonces van a amar lo que los acoge, un planeta, una simbiosis, somos parásitos, y muchos ni si quiera se detienen a pensar, muchos tampoco respiran. Se enfocan en lo que no necesitan y en lo que no es primordial, y muchos de ellos jamás serán líderes de nada porque su cerebro no se lo permite, solo pueden seguir como las ovejas siguen al hombre sin cuestionamientos. Y más allá de eso, la maldad existe, una maldad inimaginable, y todo esto protagonizado por humanos que caminan desapercibidos por la calle, cometiendo atrocidades, sin poder de sí mismo pero infligiendo el poder sobre otros de diferentes maneras.

Y en el mar, los misterios estarán ocultos por mucho tiempo lejos del humano, lejos de este ser vil, y el mar es infinito, con lugares en donde el hombre no podrá llegar por ahora, y ojalá nunca; porque antes que la tierra se destruya, nosotros ya nos habremos destruido, y nosotros, parásitos humanos, dejaremos que los verdaderos dueños de éste planeta puedan vivir en paz.

Y con esa reflexión hice este poema en el año 2018...



(English Version)



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